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Las excavaciones arqueológicas en Benitachell. El yacimiento de la Cueva de las Brujas.
1.- LOS TOPONIMOS
 
Los dos topónimos con los que se puede designar este yacimiento son indicadores de la significación e importancia histórica del asentamiento.
Bruja o Brujas es un nombre que aparece a menudo en la toponimia de nuestro ámbito lingüístico, desde los Pirineos hasta las tierras valencianas y las Baleares, siendo esta Cueva de las Brujas el yacimiento más meridional de los conocidos.
Este nombre, con una significación que no parece esconder ninguna etimología oscura, delata el "misterio" e incluso la peligrosidad que debió tener este lugar en épocas pasadas. Por ello transcribimos la nota que Juan Bautista Pedrós redactó en su libro Historia de Benitachell (1976) "Su construcción data de 1500 aproximadamente. Era bastante capaz y rodeada de abundantes pinos. Después de la última expulsión de los moriscos, sirvió de alojamiento a las tropas reales que se dedicaban a combatir a los corsarios y piratas. En 1723 era refugio de maleantes. En 1800 fue utilizada para albergar a personas secuestradas. En 1810 fue destruida gran parte de ella por los vecinos de Benitachell al regreso de un fuerte combate que se libró contra el invasor francés en las inmediaciones de Gata de Gorgos. Por el año 1878 fue utilizada por contrabandistas. Como el camino general de Valencia y Alicante discurría por ella, en el polígono del Abiar, de ahí el pánico o embrujamiento que le da nombre."
Al margen de la rigurosidad de estas fechas, la cueva siempre ha tenido entre la gente de Benitachell una especial significación, siendo un referente tradicional de lugar encantado y siniestro.
El topónimo Abiar tiene una etimología muy discutida y por ello muy interesante: J. Coromines recoge en su Onomasticon (1994) la palabra Abiar, Abiat y Abiac, diciendo que "Hi ha bastantes partides rurals d´aquest nom en el Migjorn i cap al mig del País Valencià ...". Después de nombrar un posible origen del latín Apiare o Apiarium, colmena de abejas, Coromines se decanta por una etimología arábica de la forma abyad, que significa blanco, el cual habría dado topónimos como Albaida (la blanca) o Guadalaviar (el rio blanco), y que en nuestro caso haría referencia a la coloración blanca de las tierras.
C. Barceló (1982) propone una etimología derivada de un nombre propio árabe, compuesto de ab(u), con el significado de padre; o bien lo relaciona con la forma, también árabe, biyár, que significa pozo, considerando esta última acepción poco segura.
Nosotros, conocedores de este territorio y de sus características, consideramos que este topónimo ha de estar relacionado con la forma árabe abyâr, pozos, estructuras aun conservadas en esta partida y que siempre han sido la característica que definia este lugar, posibilitando la existencia de un pequeño espacio irrigado (el único de cierta entidad en todo el territorio) que ha generado, además de diversas estructuras hidraulicas (pozos, cavas y la presa de Lluca, aguas más abajo), diversa documentación escrita.
 
2.- REFERENCIAS DOCUMENTALES
 
Las primeras referencias documentales sobre la partida del "Abiar" son del Siglo XIII. La más antigua corresponde a un documento de ACA, REG. 40, F. 10, de 11 de agosto de 1277, citado por F. Soldevilla (1962) y recogido por M. Almenara: "Nos Petrus. Dei gracia Rex Aragonum, per nos et nostros, damus et concedimus per hereditatem propriam francham et liberam vobis Bernardo Durandi et centum cociis vestris dividendam inter (?) omnes per vos dictum Bernardum Durandi prout visum fuerit hereditates sive loca vocata de Motayla et de Teulada et Rafal de Benimarcho cum pertenenciis suis que affrontant ex una parte cum alqueria de Abbenmadel el altera cum alqueria vocata Ablabiar, et ex alia in mari, et ex alia parte in lenis ... Dat, in obsidione Muntesis. IIIº idus augusti anno domini, Mº. CCº. LXXº. VIIº." Un poco más tardía es la referencia, ahora ya directa, sobre la pertenencia de la alquería del Abiar y Benitachell a Don Guillermo Serra, señor de dichas alquerías, documento del año 1317, también recogido por M. Almenara, ACA, REG. 215, F. 212 r. Se trata de una concesión hecha por Jaime II de las "alcahreas vocatas benitegell et alabiar cum populationibus et jurisbus suis in termino denie".
Con la escasa documentación medieval conocida, como ahora el ´fogatge´ y ´morabatí´ de Denia y Jávea de los años 1381 y 1403 (J. Ivars, 1992) no aparece nombrada la alquería del Abiar y por tanto hemos de suponer que no había población ni de cristianos ni de mudéjares.
Después de ello, y siguiendo los trabajos de M. Almenara, no volvemos a encontrar ninguna referencia sobre Abiar hasta la segunda mitad del Siglo XVI, contenida ahora en los protocolos notariales de Jaime Cruañes, Notario en activo entre los años 1555 y 1595.
En esta voluminosa serie documental, las tierras del Abiar o Alabiar, tal como aparece siempre en la documentación antigua, son nombradas como: "... partita antiquitus dicta Alabiar ...", "... hereditatem de Alabiar ..." o "... cum termino alcaree de Alabiar ...", alquería que se incluye " ... in termino ville denie ...", pero también "... in termino ville teulate ...", incluyendo otras partidas menores, bastante alejadas (anque no actualmente) "... hereditate nostra sita et posita in termino ville teulate in alcarea de Alabiar in partita de Almatar una cum quibus domibus sive corrals separatis ...".
También encontramos referencias en los "... arboribus et plantis aquiis et sequiis ad rigandum cunctis alijs integritatibus et pertinenciis dicte alcaree de alabiar ...", y hasta la presencia de construcciones "... sive cases de Alabiar constructa in termino ville denie ...".
 
3.- HISTORIA DE LA EXCAVACIÓN
 
Este yacimiento, situado en el montículo o loma del Abiar, término municipal de Benitachell, se hallaba documentado por la Consellería desde el año 1987.
La urbanización de la loma y la consiguiente entrada de maquinaria pesada que iba abriendo nuevos accesos, provocó la aparición de una ánfora en uno de los cortes. Un vecino de Benitachell comunicó el hallazgo al Museo Soler Blasco de Jávea, lo cual produjo el inicio de los trámites pertinentes para llevar a término una excavación arqueológica de urgencia.
La empresa urbanizadora "Cuñat Weber" y el Ayuntamiento de Bentiachell se hicieron cargo de la financiación de los trabajos arqueológicos, los cuales dejaron al descubierto diferentes elementos constructivos, como un silo y unos cimientos de un muro.
Después de esta primera campaña y debido al interés mostrado por el Ayuntamiento de Benitachell por este conjunto de restos, se financió una segunda intervención, con la idea de ampliar las investigaciones y en un futuro, hacer del conjunto un parque arqueológico, que incluiría la llamada "Cueva de las Brujas".
 
4.- LA EXCAVACIÓN
 
Se han excavado cerca de 200 m2 situados en una zona de bancales sin cultivar. De esta extensión, unos bancales eran propiedad de la empresa urbanizadora y otros de la familia Pascual, vecino de Benitachell, que muy amablemente concedió permiso para excavar en sus terrenos.
La gran extensión y la morfología de los terrenos obligaron a ir abriendo catas de diferentes medidas en cada uno de los bancales, limitando el espacio de la excavación a la amplitud de la parcela. De esta manera, se abrieron un total de siete catas (dando una letra identificativa a cada una).
A las catas D y C no se hallaron elementos constructivos y casi todo el material cerámico se hallaba muy desmenuzado.
A la cata A, se encontró un silo, conocido en esta zona como un "pouet de moro". Su boca estaba tapada por dos piedras que habían sido colocadas. Después de quitarlas se comenzó a vaciar el silo de la tierra y piedras que lo llenaban. Aquí no se encontró demasiado material cerámico, pero su importancia no reside en esto, sino en el hecho de la función del silo como tal, es decir, como un lugar donde se almacenaban cereales y otros productos.
A la cata B surgió otro posible silo, con la diferencia que éste estaba roto, lo cual hizo que se utilizará como vertedero. De esta manera, al ir vaciándolo, proporcionó una gran cantidad de material cerámico, casi todo de finales del Siglo XII y principios del Siglo XIII, además de una piedra de molino rota y una piedra trabajada que seria utilizada como un pico. Eso nos indica que el silo fue utilizado como estercolero en esas mismas fechas.
El bancal que se encuentra inmediatamente inferior al estercolero, se abrió otra cata, catalogada con la E, donde aparecieron los cimientos de dos muros, uno encima del otro. Los muros tienen una orientación nordeste sudoeste y diferente morfología. Aún no se han descubierto otros muros que cierren o definan estructura concreta alguna, lo cual hace dudar sobre la funcionalidad de los muros.
La sexta cata, catalogada con la F, se realizó a un nivel inferior al anterior. Allí se observó la intervención humana, basada en un recorte del subsuelo. En el espacio rebajado del terreno apareció una acumulación de piedras que no forman ninguna estructura definida, lo cual hace muy difícil determinar su funcionalidad, aunque los materiales cerámicos encontrados son bastante abundantes y fecharían este conjunto hacia finales del Siglo XII, principios del Siglo XIII.
Finalmente se decidió intervenir en la "Cueva de las Brujas", un abrigo natural utilizado a lo largo de diferentes épocas, donde se hizo otra cata. De esta manera se abrió la cata G, que proporcionó un interesante material cerámico y constructivo de la época romana.
 
5.- VALORACIÓN FINAL
 
Una vez hecho el estudio de todos los restos encontrados y con la documentación de la que previamente se disponía, se ha podido determinar la existencia de un primer asentamiento tardo-romano de finales del Siglo II a.C., que llegaría al Siglo II d.C. Este asentamiento estaría situado en la zona más elevada de la loma del Abiar, aunque todos los restos encontrados se limitan a material cerámico muy desmenuzado.
A medida que se desciende en las terrazas de los bancales, los materiales ibero-romanos comienzan a ser minoritarios y aparece un mayor número de materiales de la época andaluza (finales del Siglo XII, principios del Siglo XIII). A estos materiales hay que asociar un conjunto de estructuras propias de un hábitat característico de una alquería musulmana, entendida como una organización territorial y económica donde la gente que la habitaba vivía en casas dispersas, sin necesidad de un núcleo urbano.
Las diferentes familias que vivían dispersas se dedicaban a la agricultura y a la ganadería, tipo de economía que, evidentemente, desarrollaría unas determinadas estructuras que favorecerían su trabajo.
Esto se ha podido confirmar mediante el hallazgo del silo, que es identificativo de un almacenamiento de cereales y otros productos. Además se disponía de un abrigo natural como es la "Cueva de las Brujas", empleado, probablemente, para resguardar el ganado.
Los muros y el vertedero harían referencia a la zona de habitáculo, que estaría en íntima relación con el silo y la cueva, formando un conjunto complejo de ocupación. Este asentamiento ocupaba una zona privilegiada, rica en cultivos de regadío gracias a los pozos del Abiar, con un gran control sobre el terreno, ya que se encuentra en un emplazamiento elevado, rodeado por un camino que siempre ha sido una vía de paso obligatoria.
Todo eso ha hecho que haya una continua ocupación del terreno, que por este motivo, ha sufrido continuas remodelaciones que han dado paso al actual paisaje.
 
6.- DIDACTICA DE LA ARQUEOLOGIA
 
La arqueología puede ser también una forma didáctica de aprender cosas nuevas. Prueba de ello son las visitas que los chicos y chicas del Colegio Público Santa Mª Magdalena de Benitachell, hicieron a la excavación, no solamente para ver el yacimiento, sino para entender lo que allí se hacia, observar los materiales cerámicos, hacer prácticas con el nivel y la mira, y sobretodo aprender a valorar nuestro patrimonio para defenderlo.
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